GUSTAVO y ARMANDO

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Tavo, como le llamaban todos, era un niño de 11 años de edad, con apariencia de 9, con la mirada vivaz, el ánimo juguetón, soñador y con esa picardía que sólo la tienen los niños que trabajan en la calle. Se ganaba la vida vendiendo periódicos por las mañanas y por las tardes asistía a la escuela; en enero del próximo año asistiría a sexto grado. Era el tercero de 5 hijos que había parido la niña Toya, señora muy trabajadora, simpática, honrada y pobre, vendedora de periódicos en la esquina del portal del pueblo, frente al parque, quien había sido abandonada por su marido hacía muchos años.

Tavo se levantaba siempre temprano para ir a comprar pan dulce a la panadería del vecindario y luego a preparar el café para su madre y sus hermanos. Aun somnoliento, con la cara y las manos sucias y en muchas ocasiones con la ropa que había usado durante dos días pregonaba las noticias frescas por las mañanas.

Al otro lado de la ciudad vivía Armando; casi siempre estaba sonriente y amable, era de buen corazón y muy leal con sus amigos. Durante su niñez sufrió poliomielitis y a los 27 años tuvo un accidente de tránsito que lo dejó en silla de ruedas; sin embargo era muy independiente y emprendedor, manejaba su propio vehículo, podía conducir bicicleta (arreglada para él) y era el dueño de una de las dos llanterías del pueblo. Armando tenía esposa y un hijo, a quienes les proveía cada día de cuidados y amor.

Como era costumbre al finalizar el año escolar, Tavo ampliaba su recorrido de venta de periódicos y fue así como a inicios de diciembre llegó al taller de Armando. De ese encuentro surgió un cariño y una admiración mutua. Tavo se embelesaba mirando como Armando se movilizaba hábilmente en su silla de ruedas y como les daba indicaciones y órdenes a sus empleados de la llantería; quería ser como él. A Armando, por su lado, le gustaba ver el espíritu de trabajo y superación de Tavo; al verlo, recordaba algo de su niñez.

Al ampliar la ruta de distribución de periódicos, Tavo también aumentaba día a día el desgaste de sus ya maltratados zapatos.

Ocho días antes de la navidad, Tavo le comentó a Armando que iba a trabajar vendiendo cohetes en una venta callejera del parque, además de seguir vendiendo periódicos, ya que estaba de vacaciones escolares y con ese dinero tenía pensado comprar unos regalos a sus hermanos y unos zapatos que había visto en el mercado para él, ya que los que andaba (que eran los únicos que tenía) ya estaban rotos.

-Mirá –le dijo Armando- me gusta mucho que querás comprarle regalos a tus hermanos; pero las coheterías son peligrosas, nunca me han gustado. Mejor, si vos querés, te doy trabajo aquí en la llantería.

-Gracias, don Armando, pero ya me comprometí con don Tiburcio, el dueño de la cohetería, y no le puedo fallar.

Tavo se alejó corriendo con sus periódicos. Y Armando se quedó mirándolo, muy pensativo.

En la cohetería –a un costado de la iglesia- de tres metros cuadrados, armazón de madera, techo de lámina y con una división interior hecha con una sábana de tela vieja, trabajaban cuatro personas, entre ellas Tavo.

Siete días después, Tavo se levantó emocionado porque esa noche le pagarían en la cohetería su primera semana de trabajo. Supuestamente el lugar servía únicamente para la venta de pólvora; pero en realidad, se fabricaban clandestinamente buscaniguas, fulminantes y morteros, incluso los grandes que estaban prohibidos por la ley. Tavo trabajaba desde las dos de la tarde afanosamente y lleno de ansiedad, esperando la noche.

Ese día, la iglesia festejaba con una misa solemne las fiestas en honor a la virgen patrona del lugar; al terminar la misa, los cohetes de vara se hicieron presentes para celebrar a su patrona con su alegre y estruendoso sonido y su olor tan característico y penetrante ambientaba la atmósfera. La gente salía de la iglesia feliz y despreocupada.

Adentro de la calurosa e improvisada fábrica de cohetes, Tavo se encontraba sudoroso y concentrado en su trabajo. De pronto una chispa de los cohetes de vara, cayó sobre los volcancitos que eran exhibidos en el mismo lugar. Tavo, absorto en la manufactura de los petardos, no se percató de los gritos de la gente que huía despavorida para buscar resguardo. Fueron los truenos de la pólvora explotando, besando sus tímpanos, que lograron sacarlo de sus pensamientos. La escena era dantesca y siniestra. Tavo trato inútilmente de abandonar la escena pero el humo y las llamas dificultaron su respiración, le nublaron la vista e inmerso en el mar de confusión, terror y fuego perdió la conciencia.

Despertó en el hospital con dolor y ardor en su cuerpo, le costaba respirar y pensar. Su mente había borrado todo, apenas recordaba las llamas devorando ávidamente sus ropas y piel. Dolía mucho moverse, con gran esfuerzo miró sus manos, brazos, tronco y piernas, cubiertos con gasas. Lloró amargamente por el padecimiento de su cuerpo y por la terrible realidad de ver frustrados sus esfuerzos y sus sueños de comprar los regalos para sus hermanos. Lloró en soledad y casi en silencio. Sintió que la vida lo había traicionado, una vez más.

Las noticias corren en los pueblos, rápidas y encendidas como la pólvora. Al amanecer del 24 de diciembre, un día después de la desgracia, Armando aún continuaba atónito con la noticia del incendio de la cohetería, contada por boca de su esposa. Temió por la vida de Tavo. Fue al portal frente al parque, pero no encontró a la niña Toya en el puesto de periódicos.

Llegó al hospital, pero no lo dejaron entrar, la hora de la visita a los pacientes era al mediodía; adentro, ingresado en el pabellón de pediatría y con el acceso restringido, junto a su madre que lo estaba cuidando, Tavo, convaleciente y desmoralizado se lamentaba del infortunio.

Casi a la medianoche del 24 de diciembre, haciendo uso de mañas y artimañas, Armando logró convencer al vigilante del hospital para que lo dejara entrar.

Tavo, en la cama del hospital, cabizbajo en su tristeza, de pronto levantó la mirada y vio venir en el pasillo una silueta regordeta y conocida, deslizándose sigilosamente. Tavo, abriendo los ojos como pudo reconoció a Armando.

-¡Feliz Navidad, Tavo! ¡Feliz Navidad!

Armando traía consigo una bolsa llena de regalos para los hermanos de Tavo. Al fondo de la bolsa había una caja envuelta en papel dorado y con una gran chonga roja.

-El regalo de la chonga roja es tuyo, Tavo –le dijo Armando.

-¿De verdad? ¿Para mí? –dijo Tavo, mojándose la cara de lágrimas que su mamá le secaba.

La madre de Tavo le ayudó a abrir el regalo, ya que sus manos quemadas no podían hacerlo.

Las lágrimas de Tavo corrieron otra vez, pero esta vez eran de felicidad, al ver que dentro de la caja estaba el par de zapatos que él había deseado tanto.

-¡Es la mejor Navidad que he tenido! –dijo Tavo, con la voz entrecortada-. ¡Feliz Navidad para usted también, don Armando!, ¡Feliz Navidad!

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Escrito por

Érika Valencia-Perdomo

Fotografía
Óscar Perdomo León
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¿CUÁL ES LA RELACIÓN DE LA PEDAGOGÍA CON LA EDUCACIÓN?

Érika Valencia-Perdomo

El ser humano se diferencia de los demás seres vivos debido al desarrollo del pensamiento, proceso mental que ha permitido conducirse en última instancia hasta el análisis y síntesis, las vías intrínsecas que han permitido la aparición del  raciocinio y la abstracción, herramientas útiles y básicas para solventar los problemas que se le presentan y crear o recrear respuestas o vías alternas que le sirvan para satisfacer las necesidades individuales o colectivas, facilitando la convivencia y el desarrollo de las sociedades. Tales acciones mentales (pensamiento, raciocinio y abstracción) han permitido en los últimos 10,000 años la evolución del Homo sapiens por sobre los de su misma clase y  demás seres vivos.

El pensamiento, raciocinio y abstracción logran aparecer dentro de la mente humana de forma natural durante la adquisición de conocimientos, sean estos suministrados en base al ejercicio acierto-error en su forma más primitiva (aprender a caminar y/o la resolución de problemas en la edad preescolar, por ejemplo), y se desarrollan tras la consecución estandarizada que ofrece la educación académicamente programada, en la mayoría de los casos.

Ceñir el término educación a una mera definición “diccionaresca” sería un gravísimo error, pues en es sí misma tan diversa como aquellos quienes la han intentado definir a cabalidad. Etimológicamente hablando “Educación” proviene de las raíces latinas educare: criar, alimentar y exducere: sacar afuera; antiguamente utilizado para nombrar las actividades de pastoreo. Personalmente y de forma simplista podría definir “Educación” como el conjunto de elementos en cualquier área del conocimiento, sistemáticamente ordenados, moralmente aceptados, difundidos por un educador y recibidos por el educando a través del tiempo, dando como resultado un cambio conductual en este último.

La educación es el objeto de estudio de la Pedagogía, la cual hasta la fecha es el centro mismo de múltiples debates en donde uno pregonan su validez como ciencia y otros la entienden como un arte, lo cierto es que la cuna de la palabra es de origen griego y fue utilizada para nombrar a los esclavos que cuidaban y/o guiaban a los hijos de los amos hasta el lugar en donde serían instruidos.

Modernamente se acepta que es la pedagogía la encargada de establecer las formas más pertinentes para lograr que la educación concrete su objetivo, pero a su vez establece las líneas de pensamiento que evalúan su resultado, las estudia, analiza y sintetiza para luego volver a replantear y cuestionar los quehaceres y objetivos del hecho educativo en sí mismo; tal dinámica podría ser considerada como una actividad filosófica pura, en donde la relación íntima y constante  debe y puede generar momentos de contradicción para experimentar el crecimiento esperado al solventar de manera efectiva aquellas crisis surgidas a partir de los conflictos.

Explorar la relación pedagogía-educación, implica también entender que ambas entidades necesitan interactuar constantemente entre la abstracción y la praxis con ellas mismas y con la realidad de la cual han emergido, esta situación permite visualizar la multiplicidad de dimensiones en las que ambas pueden actuar de forma conjunta o por separado, directa o indirectamente, consciente o inconscientemente. Durante esta correlación binomial, existen por lo menos dos grandes momentos en cada una de ellas, por un lado se muestra el momento teórico que la sustenta y por otro el de la aplicación dentro de la realidad misma, logrando de esta interacción la construcción e identificación de las tareas básicas de todo suceso educativo: la preservación, promoción e innovación de los conocimientos mismos; haciendo que se visualice esta alianza como un binomio simbiótico; sin embargo es preciso preguntarse si ambas comparten la suficiente plasticidad intrínseca (de forma individual y/o colectiva) para explayarse, replegarse y crecer de forma unísona o será que la pedagogía por ser el soporte estructural para la concretización de la educación posee estructuras más rígidas fundamentadas en la idealización de la educación, más que en la educación misma.

Negar la interacción bidireccional y su efecto enriquecedor sería improcedente tanto como pensar que la inmensidad y profundidad de ambas puede llegar a permanecer enclaustrada en una sola corriente de pensamiento; sólo por medio  de una crítica constante constructiva de una hacia la otra aunadas con praxis coherente, el desarrollo humano y el bienestar personal y espiritual pueden encontrarse en el individuo que las recibe.

Escrito por

Érika Valencia-Perdomo

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Bibliografía:
http://www.acatlan.unam.mx/repositorio/general/Multidisciplina/Segunda-Epoca/multi-1992-02-11.pdf PEDAGOGÌA, EDUCACIÒN, FORMACIÒN. Miguel Ángel Pasillas Valdez.
http://www.csi-csif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_15/GUSTAVO%20ADOLFO_ROMERO_2.pdf LA PEDAGOGÌA EN LA EDUCACIÒN. Gustavo-Adolfo Romero Barea. ISSN 1988-6047. Revista digital Experiencias e innovaciones educativas No 15. Febrero 2009.
Educación y Pedagogía. Carlady Contreras.
http://www.eumed.net/rev/cccss/14/eapf.html Contribuciones a las Ciencias Sociales
Noviembre 2011
CRÍTICA A LA FILOSOFÍA DE LA PEDAGOGÍA. Evelio A. Pérez Fardalez
Profesor de filosofía. Universidad de Ciencias Médicas. Sancti Spíritus. Cuba
evelio@ucm.ssp.sld.cu
http://ler.letras.up.pt/uploads/ficheiros/6199.pdf LA FILOSOFIA DE LA EDUCACION COMO “CRITICA DE LA RAZON PEDAGOGICA”Y COMO UNA “FILOSOFÌA APLICADA”. Josè M.Quintana Cabanas. Universidad de Madrid.
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NO SOMOS UN PAÍS

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El Salvador no es un país de verdad. No somos un país. No estamos juntos ni revueltos. Sólo somos un grupo de personas confinadas, como presos, a unas fronteras imaginarias que nos separan del océano Pacífico, Guatemala y Honduras.

Un verdadero país está fundado en cuatro grandes rubros: la salud, la educación, la justicia y la economía. Y en nuestro país, estos cuatro pilares están medio empezados, medio torcidos y oxidados.

¿Sabían ustedes que el Ministerio de Salud, por decreto, empezó a existir hasta en 1946? ¿Y sabían que los programas de salud, como saneamiento ambiental, agua potable y la atención a embarazadas iniciaron apenas en los años ´60, y hasta en 1972 empezó la figura del promotor de salud?

¿Y la educación? ¿Algún gobernante se ha interesado de verdad en hacer crecer la educación de este corral llamado El Salvador? ¿Por qué la educación primaria, secundaria y universitaria dejan todavía en pleno siglo XXI mucho que desear?

¿A quiénes les conviene tener un país con bajos niveles de educación?  ¿Por qué hay diputados en nuestra Asamblea Legislativa que leen como niños que apenas están iniciando la primaria?

¿Y la justicia? La justicia es, para fines prácticos, inexistente. La impunidad, es decir, la no aplicación del castigo que merece alguien que ha cometido un delito, en El Salvador es un garañón suelto y sin dueño.

¿Para dónde vamos como país? ¿Qué decía el informe sobre el desarrollo humano en el año 2013? ¿Por qué cada día tantos jóvenes y adultos en edad productiva se siguen largando de este país? Algunos han dicho que hasta 250 salvadoreños se van cada día con la esperanza de encontrar, principalmente a Estados Unidos y otros países, las oportunidades de trabajo que nuestro país no les brinda.

Desde sus inicios El Salvador no fue pensado como  país, sino como una gran finca feudal, sin ilusiones de desarrollo.

Al pensar en nuestras deficiencias y nuestro poco orgullo patrio, que obviamente va más allá de las pupusas, sólo podemos creer que El Salvador nació de un mal sueño que alguna vez soñaron unos desafortunados hombres.

Ya se acercan nuevamente las elecciones de diputados y alcaldes, y hasta el momento ningún político ha presentado en concreto un plan para resolver los graves y fundamentales problemas de El Salvador.

¿Qué se podría hacer para cambiar el rumbo de nuestro país?  Lo primero sería tener voluntad de hacerlo. ¿Hay verdadero interés sin egoísmo y voluntad de mejorar El Salvador en quienes lo dirigen?

¿Qué se podría hacer para cambiar el rumbo de nuestro país?

He aquí algunas propuestas que hacemos nosotros, como ciudadanos preocupados por el futuro de El Salvador:

1-La inversión (y una re-evaluación) en educación debe ser profunda, poniendo un especial énfasis en la calidad  de los profesores y por sobre todo un gran énfasis en el educando, como gran protagonista de la misma, pues es a él a quien el maestro y la sociedad se deben, solo así el alumno crecerá en conocimiento académicos pero sobre todo en libertad, espiritualidad y respeto al prójimo, amando y respetando a la vida, y, en futuro no muy lejano, promoverá la equidad e igualdad.   2-La eliminación de la delincuencia y el propiciar el funcionamiento de la justicia tienen que encararse con decisión y firmeza; ambos, delincuencia y justicia, son tópicos que deben abordarse desde sus raíces. (En cuanto al tema de la delincuencia, debe quedar claro que bajo ninguna circunstancia se debe pactar con criminales). La impunidad actual es el reflejo de la sociedad actual y su actuar: lo punible ya no es castigado, dizque por que la sociedad ha evolucionado. Pero no, la cosa es simple: si se obra mal debe de corregirse, tal y como nuestros padres nos enseñaron que ante una acción hay una consecuencia. Hoy en día las madres y padres dejan que sus hijos hagan y deshagan a su antojo, la indisciplina en el hogar nos está costando dolor y muertos cada día. (Aclaración necesaria: disciplina no es bajo ninguna forma de vista equivalente a castigo físico, maltrato psicológico o tortura.)  3-Ayudar a los pequeños y medianos empresarios debería ser otra prioridad, de tal manera que El Salvador pueda producir riqueza; la economía la mueve el pequeño negociante, el mediano empresario, no solo los banqueros o los dueños de grandes negocios merecen créditos blandos e incentivos fiscales.   4-Propiciar la inversión extranjera, tal como lo han hecho otros países, como China, por ejemplo, pero siempre respetando a nuestra mano de obra y velando porque a esta se le otorguen salarios justos, seguros social y un fondo seguro de pensiones y no miserias disfrazadas de empleo.   5-Implementar la austeridad en el gobierno, de forma real y que ésta empiece por los diputados, Presidente y todo el séquito de aves de carroña que rodean a los puestos de poder e incluso a algunos mandos medios. 6-Es la hora de que se escuche a los ambientalistas; sin agua y sin recursos naturales El Salvador no tiene ningún futuro viable.    7-En los puntos claves del gobierno central y de los gobiernos municipales deben haber personas idóneas; no es suficiente ser militante de un partido; la prioridad debe ser colocar personas con sensibilidad social que conozcan los problemas urgentes del país y traten de resolverlos con conocimientos; que sean honradas, que posean mucho espíritu de servicio e, insistimos, muchos conocimientos.   8-El FMLN, con la responsabilidad de tener en sus manos el gobierno central, debe empezar a mirar y escuchar a los más desprotegidos de El Salvador.

Al Presidente Salvador Sánchez Cerén y al Vice-Presidente Oscar Ortiz les decimos: mézclense con el pueblo, porque de ahí provienen ustedes y de este pueblo aprenderán mucho de cómo deberán gobernar.

Algo en serio debería cambiar aquí.

¿Estamos pidiendo demasiado? Estamos seguros que no.

Y para terminar -aunque no son nuevos- estos dos videos que vienen a continuación y que son una verdadera vergüenza; pero los traemos este día porque es bueno recordar la calidad de personas que dirigen nuestro país y, lo que es más grave, nos lleva a preguntarnos: ¿es este tipo de personas las que está produciendo nuestro sistema educativo?

LEER PALABRAS

LEER NÚMEROS

  Escrito por

Érika Valencia-Perdomo

y Óscar Perdomo León

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Fotografía:
(Parque de San Vicente) tomada por Óscar Perdomo León.
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SOLILOQUIO ENVENENADO

ISABEL Soliloquio envenenado

La vida es extraña e ilógica. Cuando uno busca demasiado el amor, no lo halla. Pero cuando se va por ahí distraído, con la cabeza en las nubes, inesperadamente se tropieza con el amor… o con la muerte.

Siempre sueño que ella vendrá; pero despierto cada día a la realidad. Por eso mismo, un año después, aquí sentado en esta banca, veinticuatro meses después, trescientos sesenta y cinco días después, diez y ocho mil setecientos sesenta horas después… sentado en esta misma banca –¡en la misma!- de este mismo parque de difuntos, en este cementerio que alberga de una forma moderna a la antigua muerte, a los muertos de este y del pasado siglo, a los heridos fatalmente con la ausencia de la respiración, yo aquí, sentado y alejado de ella, me doy cuenta que Isabel perdió para siempre su oportunidad de abrir sus pétalos al sol, de extender sus ágiles alas a través de las selvas tropicales, de sembrar una semilla hacia el futuro. Sus rasgos físicos eran un tributo a la perfección y todos se han ido. Tuvo defectos, sí. Pero yo la amé con sus virtudes y con sus vicios. La amé hasta donde fue posible. No tengo arrepentimientos, remordimientos ni odio.

Pero estoy como esas partituras engavetadas de los grandes músicos salvadoreños, que no han alcanzado el estudio de grabación; separado de Isabel como de esos libros hermosos y amados de los escritores que no han conseguido la imprenta…

Así como esa música y esos libros asfixiados, yo, doliente y lúgubre, empañado y oscuro como una sombra, abro mis ojos, limpio de culpas, limpio mis lágrimas, recuerdo la verdad que Isabel me dio y me dijo, recuerdo el amor –poco o grande, ¡que sé yo!- que Isabel me entregó y que extraño ahora tanto… y deposito estas flores rojas sobre su tumba…

¿Me amó de verdad alguna vez Isabel? A través de mis memorias he tratado de responderme esa pregunta. He recorrido muchos senderos y rincones en mi cerebro. Hubo vericuetos que condujeron mis palabras hasta los escondites más secretos. ¿Me amó de verdad alguna vez Isabel? Quizás sí. Yo la amé con todas las fuerzas de mi alma y de mi cuerpo. Y eso es lo que importa ahora.

Como los sobrevivientes del terremoto, así también yo prosigo con mi existencia, esta supervivencia que se enriquece cada día con cada experiencia, con cada vida y con cada muerte. Con toda la pureza o con toda la agresiva y negativa energía. Con este breve lapso en el que respiro en medio del infinito universo. Sonrío llanamente con mis ojos hacia el horizonte y sigo mi camino, recordando a Isabel mientras me toca con su mano la espalda, mientras llena con su lengua mi boca, sonriéndome con sus ojos pardos de gata en celo, diciéndome al oído que la ame como si fuese la última vez en mis brazos…

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Escrito por

Óscar Perdomo León

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Fotografía extraída del cortometraje HABLANDO CON LOS MUERTOS
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GUILLERMO

GUILLERMO. Cuento de Érika Valencia-Perdomo. Fotografía tomada por Óscar Perdomo León

Eran cerca de las cuatro de la tarde cuando Guillermo cruzó rápidamente la avenida Roosvelt a la altura de El Salvador del Mundo, bajo las frondosas llamas que provocaban las sombras de los árboles de fuego y, parado en la acera frente a su carro Renault blanco último modelo de cuatro puertas y ventanas corredizas año ´84, se detuvo para sacar del bolsillo derecho del pantalón de impecable mezclilla negra las llaves del automotor. Sin saber exactamente de donde y en un abrir y cerrar de ojos, dos jóvenes bien vestidos lo introdujeron a un vehículo azul que partió velozmente con rumbo desconocido, un pañuelo blanco empapado de éter fue colocado en su nariz, la inhalación del mismo hizo que quedara inconsciente cerrando sus profundos ojos verdes. Sobre el andén quedaron tiradas las llaves, el maletín y el libro de odontología restaurativa que cargaba. Era un estudiante de una de las primeras universidades privadas del país, estaba inscrito en el tercer año de la carrera de odontología.

Cuando despertó, todo era penumbra, los bastones de su retina tardaron unos minutos en poder acostumbrarse a la oscuridad del lugar. Se encontró tendido en una cama de tijera y tenía atadas ambas manos, había mucha humedad en el lugar y muchas voces lejanas. No sabía en donde estaba ni quién lo había llevado a ese lugar; no conocía quien era el hombre barbado y fornido que lo estaba cuidando. Al recobrar totalmente la conciencia llegó ante él un hombre de amplia sonrisa blanca, moreno, cabello oscuro y liso, calzaba botas militares, vestido de jeans y camiseta negra. Guillermo pensó que se trataba de un soldado, pero esa imagen duró muy poco. Fue enterado por el responsable del lugar, que había sido secuestrado por la guerrilla salvadoreña y que se encontraba en un lugar secreto, para atender a los heridos de las batallas; su misión sería la de medicar, suturar o amputar a todo aquel guerrillero que tuviera una enfermedad o que tuviera heridas de combate. Estaba en un hospital clandestino. Guillermo explicó que no podía hacer tales pedidos, pues él era apenas un estudiante de tercer año de odontología.

Sin embargo no fue escuchado, pues todos ahí creían que de todas maneras serviría. De inmediato lo llevaron a la sala en donde estaban los caídos en las arduas luchas. Durante seis meses no vio la luz del sol. Nunca supo la ubicación exacta del lugar, aunque supuso que estaba en algún tatú * cerca de Guazapa, porque los combatientes hablaban ente sí y muchos llegaban de enfrentamientos ocurridos en Nejapa, Chalatenango, Guazapa, Aguijares y hasta de Soyapango. Oía diariamente Radio Venceremos, así fue como llevaba el recuento de los días.

Los encargados del lugar pronto descubrieron que Guillermo decía la verdad, pues su destreza y su poco conocimiento sobre antibióticos y analgésicos lo delataron. Pero como dice el dicho que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, pronto aprendió a suturar, a colocar sueros y medicar por vía endovenosa. Limpiaba úlceras enormes y cruzaba un par de palabras con los heridos. El tiempo pasaba rápidamente y pronto se acostumbró al ritmo de trabajo, con ello aumentaba su habilidad médico-quirúrgica. El trabajo era extenuante. Dentro del lugar había médicos nacionales y extranjeros, pero poco sabía de ellos, casi no hablaba, pensaba en sus padres y hermanos, en su esposa y en el hijo que ésta esperaba.

Nunca le faltó un plato de comida y en el lugar había donde poder bañarse y rasurarse. Ocasionalmente hacían pequeños festejos y todos se reunían en una habitación para beber un par de cervezas y comer un poco de carne con tortillas recién hechas en comal, pero algo en él no funcionaba adecuadamente, pronto su imagen fue la de un vagabundo, durante el encierro su cabello llegó hasta los hombros, su barba creció tanto como la del mismo Fidel, las inmensas ojeras, el rápido enflaquecimiento y la palidez extrema de su piel, anunciaron que la tristeza y la depresión se habían apoderado de él. La disentería hizo estragos en su desmejorado cuerpo y el mismo que fue llevado para sanar a los demás ocupo un espacio más en las escasas camas del oculto nosocomio de guerra.

Guillermo, originario de Berlín, Usulután y de descendencia palestina, sabía que por ese tiempo la guerra civil estaba en su verdadero clímax y la Universidad Nacional era considerada como el núcleo de la guerrilla en San Salvador, por eso, pese a su buen prestigio académico sus padres decidieron que se inscribiera en una universidad privada.

Una noche de intensas lluvias y después de una semana de feroces bombardeos Guillermo recibió la orden de colocarse nuevamente el jeans negro y la camisa de lino celeste y cremallera al centro que vestía el día que fue secuestrado. Esta vez fue acostado en un colchón, nuevamente su mente cedió a los efectos del éter y sus párpados cayeron pesadamente, una vez más su conciencia volvió a perderse.

Los primeros rayos de sol lo despertaron del profundo sueño, no estaba atado de manos ni había alguien cuidándolo; se encontraba acostado en medio de una milpa. Guillermo no sabía en dónde estaba, apenas podía abrir los ojos, pues seis meses bajo tierra habían hecho que sus pupilas se acomodaran al claroscuro de las sombras. Durante veinte minutos sus pensamientos vertiginosamente revoloteaban en su cabeza. Permaneció inmóvil tratando de captar todo el calor y la luz posible del astro rey, sus ojos se llenaron una y otra vez de lágrimas que eran imposibles de contener. Su boca reía y gemía de alegría y desconcierto, las manos temblaban y las delgadas piernas apenas podían sostenerlo, la sensación de estar libre era tan intensa que ni él mismo podía describirla. Su sangre poco a poco recobraba la fuerza perdida.

Trató de ubicar el lugar en donde estaba, no reconoció el terreno, inútilmente trató de divisar algún volcán o una montaña conocida. Pero eso poco le importaba, sabía que nuevamente era un hombre libre y que se reuniría con su familia en poco tiempo. Emprendió su regreso a casa caminando conforme se movía el sol. Después de dos horas aproximadamente llegó a una carretera pavimentada en donde se encontró con dos señoras que calzaban sandalias de hule y vestían de forma sencilla y llevaban en la cintura un blanquísimo delantal; cargaban sobre su cabeza un canasto repleto de cebolla, mora y chipilín, pero al verlo sucio, pálido y enflaquecido hasta los huesos sintieron temor, imaginaron que era un combatiente de cualquiera de los dos bandos que se había fugado o había sido torturado, por lo que sin emitir palabra alguna ambas mujeres se pusieron de acuerdo y agilizando el paso evitaron entrar en contacto verbal o visual con él.

El mismo suceso ocurrió dos o tres veces más. Después de mucho caminar y sentir el ardiente sol del cenit su cuerpo sediento pidió un sorbo de agua, de manera inconsciente sus manos buscaron en los bolsillos delanteros del pantalón unas cuantas monedas para poder comprar un vaso de agua en la tiendita que miraba a unos cincuenta metros. Cuál fue su sorpresa que en uno de ellos se encontró con dos billetes de un colón cada uno, sus fuerzas empezaron a flaquear y con sus manos temblorosas sosteniendo los billetes llegó a donde estaba la pequeña venta a orillas de la vía y con un nudo en la garganta pidió un vaso con agua, en ese instante su espíritu ya no pudo más y echo a llorar como un pequeño que llama a su madre. Fue escuchado por los dueños del lugar. Luego lavó su cara y sus manos y con la determinación de llegar a su hogar abordó uno de los buses que lo llevaron a la Terminal de oriente. Nunca supo cómo llegaron esos dos colones a su pantalón.

Desde ahí hasta su casa el tiempo trascurrió rápidamente, los minutos se hicieron segundos; al momento de tocar la puerta de su casa su corazón dio un vuelco inesperado, sus latidos cardíacos se aceleraron y el sudor apareció en su frente. Tocó tímidamente. La puerta se abrió. Guillermo observó los ojos que se agrandaron como dos lunas llenas, los brazos de su esposa tardaron dos segundos en llegar a su pecho y hundirse en mil abrazos. Las manos de Daniela tocaban una y otra vez de forma temerosa y feliz el cuerpo del que todos creyeron muerto. Los besos y las lágrimas de uno se confundieron con las del otro.

Esa tarde Guillermo conoció a su hija de dos meses de edad. Ese día Guillermo volvió a nacer.

Escrito por

Érika Valencia-Perdomo

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*Fotografía tomada por Óscar Perdomo León.
**Tatú: Cueva subterránea.

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ZONAS CASI ASÍSMICAS DEL PAÍS. HISTORIA DE EL SALVADOR. 13 DE ENERO

Hoy es 13 de enero, un día marcado de luto en la historia contemporánea del país por el duelo, pobreza y sufrimiento que muchos de nuestros compatriotas sufrieron en aquel 2001, cuando un terremoto volvió a sumergirnos en la miseria humana al darnos cuenta muchos años después que el gobernante de aquel entonces no pudo más que robar la ayuda internacional para los que de verdad habían perdido casa, hermanos, padres e hijos.
Esa es la historia de nuestra sociedad: desastres naturales y antinaturales, olvido de la memoria histórica, cobardes desfalcos y violaciones constantes a la integridad y a los derechos humanos.
Sin embargo, no todo el país es “El Valle de las Hamacas”, Jorge Ladé y Larín en el libro recopilación de los artículos publicados en El Diario de Hoy en los años 70, titulado  “El Salvador: inundaciones e incendios, erupciones y terremotos”, publicado por segunda vez por CONCULTURA en el año 2000, narra sobre las zonas casi asísmicas que existen en el territorio salvadoreño.
Érika Valencia-Perdomo

Escribió Lardé y Larín:

“1.El Salvador está ubicado, desgraciadamente, en la intersección de dos fajas de inestabilidad sísmica que corresponden a dos cadenas o sistemas volcánicos: el Cinturón Circumpacífico o Cinturón de Fuego y la Cadena Mediterránea.

“Este hecho esencial de la geología salvadoreña no debe pasar inadvertido, porque explica con creces el porqué de la frecuencia e intensidad de sus terremotos o megasismos, entre los cuales por su amplia área epicentral y desastrosas consecuencias han sido tristemente célebres los de 1575, 1581, 1719, 1854, 1873, 1916, 1917 y 1919.

“Ese hecho explica también por qué en los tiempos históricos, o sea desde el advenimiento del cristianismo (1522) hasta nuestros días, en su territorio se han formado tres de los seis volcanes similares que existen en América: el de El Playón, el Izalco y el de los cerros Quemados de Ilopango. Los otros son el de Jorullo y Paracutín, en México, y el de Las Pilas, en Nicaragua.

“Al considerar el fenómeno general de la sismicidad o megasismisidad en El Salvador, el sabio maestro D. Jorge Lardé, en su obra «El Terremoto del 6 de septiembre de 1915 y los demás terremotos de El Salvador» expresó:

«De los hechos citados se pueden sacar estas conclusiones: 1ª. Que los departamentos de Chalatenango, Cabañas, Morazán y el norte de San Miguel y la Unión, constituyen una región casi asísmica y que ningún temblor de importancia (digo temblor de importancia, porque no se sabe nada de los demás) ha tenido su epicentro en ella; 2ª. Que la parte sur y media de la Sección oriental de la República, constituye una región poco sísmica, aunque de sismicidad mayor que la anterior; y 3ª. Que las Secciones Oriental y Occidental de la República constituyen una región notablemente inestable»

“2. En el área casi “asísmica” está incluido, pues, el departamento de Chalatenango. No hay un solo registro de terremotos ruinosos en esa circunscripción territorial y cuando, por ejemplo ha ocurrido en San Salvador verdaderos hechos telúricos, en los pueblos de aquellas latitudes los temblores de tierra,  o no se han sentido o se han percibido sumamente débiles. Esto explica por qué las iglesias coloniales se han conservado allí más o menos intactas al paso de  los tiempos, como acontece con la antigua parroquia de Chalatenango.

“Igual afirmación cabe respecto al departamento de Cabañas. En él se conservan la Iglesia Colonial de Guacotecti, del siglo XVIII y en Sensuntepeque la Iglesia Parroquila de Santa Bàrbara, edificada en 1810.

“Exactamente eso mismo ocurre en la región norteña de los departamentos de San Miguel  y La Unión y en el de Morazán, como tan acertadamente señala el profesor Lardé. Por ejemplo: la Iglesia de Chapeltique de principios de siglo XVII y por largos años abandonada hasta que se repobló ese núcleo humano allá por 1760, está enhiesta y en servicio, así como muchas portadaretablos de mampostería de otros antiguos templos.

“3. Indudablemente esa comarca “casi asísmica” de El salvador tiene causas orogenéticas, pues ella corresponde a una formación geológica más antigua y fundamentalmente diferente a la de la Cadena Costera, ya que integra parte del plegamiento montañosos principal o Sierra Madre Centroamericana, cuya emersión del seno de los mares ocurrió en el cenozoico inferior.

“Entre las características de este primitivo plegamiento montañoso en contraste con la Cadena Costera o plegamiento montañoso secundario que se constituyó en el cenozoico superior, apuntamos:

“1°. Suelos rocosos, con abundante barro y talpetates.

“2°. En el subsuelo, filones metalíferos: oro, plata y cobre principalmente, y pequeños depósitos de lignito en los valles de Los Frailes, Titihuapa y Torola.

“3°. Flora bastante pobre y representada por coníferas, encinas y liquidámbares.

“4°. Fauna paupérrima.

“5°, Ausencia de volcanes activos: Únicas manifestaciones del volcanismo: las fuentes termales y los ausoles o infiernillos como los de Carolina.

6°. La expresada casi asismicidad y que ha salvado a sus pueblos de frecuentes destrucciones y permitido, por consiguiente, la conservación de las joyas arquitectónicas de la Colonia. Empero, si las fuerzas destructoras de la naturaleza han respetado tanto en las regiones “casi asíismicas” como en las “poco asísmicas” a las iglesias seculares de cuña hispánica, no ha acontecido lo mismo con infinidad de curas párrocos animados de pésimo gusto estético, quienes figuran como autores de destrucción a través de horribles “remodelaciones” ♣♣, que como decía el dilecto amigo D. Raúl Contreras, son un insulto a Su Majestad la Belleza. “

“Tomado de El Diario de Hoy

“6 de febrero de 1976”

 ***

♣♣Tal y como está sucediendo en la Iglesia de Guacotecti, en la cual hay intención de ser “remodelada” por el sacerdote a cargo, sin haber tomado en cuenta la autorización de SECULTURA.

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Fotografía: iglesia de Guacotecti (tomada por Óscar Perdomo León).

 

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AVE DE RARA BELLEZA

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Ave de rara belleza: tus alas rotas ya están sanando y creciendo. Tu corazón que ha llorado tanto, ha liberado la carga que te agobiaba. Ya no hay vuelta atrás. El futuro es parte de tus ojos exóticos. Los desafíos que hay que vencer no van a detenerte. La libertad corre por tus venas.

Ave de rara belleza: te amo.

Extendé, pues, tus alas fuertes y alzá el vuelo hasta lo alto, entre las nubes que rodean a la cúspide del Chinchontepec o del Chingo. O más alto, hasta la luna o hasta donde te lleve la imaginación.

Y cuando te alejés tanto para beber el rocío de las flores de la montaña y para llenar tu mente de otros lugares, no dejés de pensar en éste que te quiere como nadie te ha querido.

Y no olvidés que, para descansar de los retos enfrentados, tu nido y mis brazos te esperan siempre con ilusión. Regresá entonces cada tantito a besar estos labios que te desean.

Regresá e inundá con tu belleza mis noches y mis días.

Ave de rara belleza: extendé tus alas y alzá el vuelo hasta lo más alto del universo infinito.

Escrito por

Óscar Perdomo León

Fotografía:

Óscar Perdomo León

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