HISTORIA DE HOSPITAL 5

La vida da mil vueltas. En mi vida lo he comprobado una y otra vez.

Hace unos cuatro años empecé a trabajar en un hospital nacional ubicado en uno de los departamentos del país más olvidados. Ahí encontré verdaderas historias, algunas llenas de tristeza, otras cosidas con la esperanza de que un poder supremo aliviaría las dolencias producidas por la pobreza, verdaderas lecciones de amor y de desamor de padres a hijos, de esposos a esposas, de hermanos con hermanos y de prójimos a semejantes.

Una madrugada de turno yo estaba en la Emergencia del hospital, cuando me llamaron del área de ginecología para ir a ver una paciente que tenía una profusa hemorragia vaginal. Recién había sido ingresada para conocer la causa del inusual sangramiento. Esa noche sangró tanto que la anemia aguda no se hizo esperar y sus mejillas, palmas y labios tomaron un lamentable tono blanquecino. Había sido tanta y tan veloz la pérdida de sangre que urgía una transfusión; sin embargo en el nosocomio no había ni una sola bolsa de sangre de reserva. Hablé con la hija y le expliqué que debía de ir al Banco de Sangre de la Cruz Roja para conseguirla lo más pronto posible, de lo contrario su madre podía fallecer. El jefe de turno, por su parte, mandó a la hija con todo y ambulancia a conseguir el escarlata fluido (algo inusual para un jefe de turno); el banco de sangre queda en San Salvador, la capital del país,  a casi 100 kilómetros del lugar en donde estábamos. La paciente recibió la transfusión, fue controlada la hemorragia y días después recibió la fatal noticia: el cáncer de cérvix estaba presente a sus cortos 40 años de edad.

Érika, atrás, a la derecha, conversando con nuestras hijas (Mariana, Beatriz y, al frente, Laura), mientras espera su turno para donar sangre en la Cruz Roja de San Salvador. Que los hijos asistan junto con los padres es bueno, porque se “predica con el ejemplo”. 

El tiempo pasó y no supe más de ella. Yo dejé de trabajar en el hospital, pero me quedé viviendo y trabajando en este lugar, sin haberlo planificado así. Hace siete meses presté mis servicios profesionales a una entidad no lucrativa y la hija aquella que salió en ambulancia a buscar la sangre para su madre fue prácticamente mi contacto directo con esa ONG durante un mes; el jefe de turno de esa noche se convirtió en mi esposo y la paciente había recibido ya quimioterapia.  Ni mi esposo ni yo reconocimos a la joven hija, sino hasta que ella misma se encargó de traer a nuestra memoria esa jornada laboral.

El cáncer de la joven madre se ha extendido hasta el colon. Sangra constantemente y cada 15 días hay que transfundirle entre dos y tres bolsas de sangre. Los donantes poco a poco huyen: a nadie le gusta viajar hasta San Salvador para regalar vida (en donde está el banco de sangre más cercano), algunos donantes prefieren venderle la sangre, o pese al buen deseo de algunos altruistas, estos no pueden hacerlo por el escaso tiempo que ha pasado entre donación y donación.

La empatía y amistad surgió entre mi esposo, la hija, su madre y yo.

Hace poco mi cónyuge y yo fuimos, acompañados por nuestras cuatro hijas, a donar sangre para nuestra amiga. El proceso fue sencillo, no hubo dolor físico y la mayoría del personal médico y paramédico del Banco de Sangre de la Cruz Roja de San Salvador se mostró amable.

Ambos salimos de la sala de donación convidados a regresar a donar sangre; esperamos que también nuestras hijas lo hagan cuando cumplan con los requisitos para hacerlo.

La vida da mil vueltas. Mi paciente de hace 4 años es hoy la receptora de mi sangre, es mi amiga y me duele pensar que por ignorancia, temor o dejadez, no se hizo a tiempo una simple citología vaginal.

El hospital de Sensuntepeque, al igual que muchos otros hospitales del país, aún siguen esperando un banco de sangre; esta historia que he contado se sigue repitiendo en muchos lugares de El Salvador, y gente trabajadora y sencilla fallece a falta de sangre.

Texto:

Érika Valencia Perdomo

Fotografías:

Óscar Perdomo León

Acerca de Érika Valencia-Perdomo y Óscar Perdomo León.

Médicos.
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13 respuestas a HISTORIA DE HOSPITAL 5

  1. Beatriz dijo:

    Hola!!!! que bella esta esa historia Erica.
    Es cierto, la vida da mil vueltas!!!! me encanta como escribe(obio es Erica(jajajaja))olo
    Solo le corregire algo, en la segunda foto, dice SER ACOMPAÑADA en vez de ES ACOMPAÑADA O ALGO ASI!
    Bueno mis mas grandes saludos a la tribu , con amor a los 4 ,
    Bea Perdomo

  2. Erick Suria dijo:

    Hola Erika!! Increible historia, pero real!! Solo los que hemos pasado por esas paredes deterioradas y sucias a lo cual nuestra pobre gente humilde llama hospital, conoce y ha vivido lo cruel y dura que es la realidad para la gente que no tiene acceso a otro tipo de servicio de salud, y de los milagros que se logran con los escasos recursos con que contamos!!
    Yo fui donardor altruista de plaquetas para niños del Hospital Bloom por 3 años, y aun no olvida esa dura y hermosa experiencia!!
    Bendiciones!!
    Adelante

  3. Galia brieva dijo:

    Gracias por compartir, leia tu narracion y podia imaginarme a la hija de la señora pidiendo ayuda en el banco de sangre de la capital. Lindas las fotos… hay que donar vida.

  4. Otto Meza dijo:

    ERIKA KE FANTASTICO ESCRITO. desconocía ese talento suyo. Le agradezco enormemente… me lei algunas de las otras, no he terminado pero GRACIAS de verdad

  5. Maura Duarte de Portillo dijo:

    gracias por compartir las historias que muchos ignoramos hasta que un dia pasamos alguna enfermedad

  6. José Antonio Cortez Meléndez dijo:

    Hola Erika…mejor experiencia de vida no puedes tener, me rcuerdo de todo eso cuando el siglo pasado deambulaba por los Hospitales Nacionales, casi siempre para la gente necesitada -incluyendome- es un calvario conseguir los recursos o medios para salir adelante, pero Gracias a Dios o a alguien que nos aprecia, conseguimos salir adelannte -incluyendome tambien-. Admiro y respeto mucho tu labor y deseo que la vida te siga dando estas experiencias para valorarla más y compartirla con los que te rodean. Un beso y un abrazo y hasta otra vez.

  7. Lucio Diaz dijo:

    Cuáles son las razones por las cuales no hay un banco de sangre en el Hospital de Sensuntepeque?

  8. Ana Mercedes Miranda Morán dijo:

    Esta historia retrata de manera exacta el calvario por el que se debe de pasar para ser atendido en un hospital estatal. Porque no todos los médicos actúan como actuó en dicha ocasión el Dr. Perdomo ( proporcionó una ambulancia a la hija de la paciente para que se movilizara). Realmente eso es inusual. Y también, usted, Dra. Valencia-Perdomo, tuvo un desempeño muy humano. Lo interesante es que saca a flote la problemática de que NO HAY UN BANCO DE SANGRE en el hospital de Sensuntepeque. Algo debe hacerse al respecto, para beneficio de tanto paciente y donador que deben desplazarse hasta la capital para hacer la donación de sangre. Este trabajo escrito también me ha encantado. Felicitaciones a los esposos Perdomo-Valencia.

  9. Karla Burgos dijo:

    Buenas historias Amiga,,,,muy impresionantes,,,te felicito….

  10. Romeo Martinez dijo:

    Tambien mis felicitaciones estube leyendo algo, jjajajajaa, y si aceptas los elogios de un escaso virtuoso en esos lados, pues me gusto mas la historia d entrada ok cuidate y adelante

  11. Ana Uribe Morales dijo:

    Que bonito todo lo has escrito mija,y que dolorosas situaciones tienes que afronrar y tambien duele saber que la gente prefiere vender su sangre en vez de donarla para salvar tantas vidas,es triste saber todas esas cosas que pasan especialmente en el pais de UNO y te felicito por todas las labores que hacen tu y tu esposo me siento orgullosa de tener una sobrina y Dra. como tu, cuidate mucho y recibe todo mi amor.

  12. Carolina Valencia Uribe dijo:

    Y que podemos hacer, como podemos comenzar para tener un banco de sangre en Sensuntepeque, en que podemos contribuir?… porque ese tipo de historias deben de ser menos frecuentes.
    Gracias mi querida y admirada hermana por compartir tu vida, tu historia y por las acciones nobles que realizas como persona y como profesional.

  13. *Beatriz: gracias por tu comentario. Un gran abrazo y un beso para vos.

    *Erick Suria: gracias por compartir esa experiencia.

    *Galia brieva: gracias por ese bonito comentario.

    *Otto Meza: gracias por visitar nuestro blog.

    *Maura Duarte de Portillo: gracias por su comentario.

    *José Antonio Cortez Meléndez: gracias por tan bonito comentario.

    *Lucio Diaz: falta de personal, de equipo y, principalmente, de voluntad del gobierno central para implementarlo.

    *Ana Mercedes Miranda Morán: es difícil aceptar que una cabecera departamental no cuente con un Banco de Sangre. Muchas gracias, Licenciada Mercedes Miranda, por su amable comentario.

    *Karla Burgo: gracias, Karla.

    *Romeo Martinez: aceptado tu elogio. Muchas gracias.

    *Ana Uribe Morales : gracias, tía. Qué alegría leer su comentario.

    *Carolina Valencia Uribe: es muy complicado para los que estamos fuera del sistema de salud estatal poder hacer algo. Quienes tienen poder para cambiar esta situación tienen muy poca voluntad (y mucha indiferencia) para hacerlo. Quizás si la sociedad civil se manifestara… ese podría ser un primer paso.

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