LA MELCOCHA, EL COMPAÑERO QUE SE FUE

La Melcocha y sus heridas de guerra

Heridas de guerra. La Melcocha, una mañana después de una de esas noches de aventuras en las que se metía.

La Melcocha fue un bonito gato que tuvimos viviendo en nuestro hogar desde que nació. (No, no era hembra. Si en nuestro país existen apodos en femenino para hombres, como «La Chelona» Rodríguez, «La Araña» Magaña, Gilberto «La Chachama» Quinteros, etc., entonces, ¿por qué un gato no va a tenerlo también?).  En realidad el gato fue bautizado como Melcocha por Daniela, la pequeña de la casa, por ese color amarilloso que tenía en el lomo y en la cabeza, y porque además, siendo una pequeño bebé, no nos dimos cuenta que era macho.

Sí, la verdad es que tenía un color muy bonito y además una personalidad (o gatonalidad) muy especial. Siempre estaba en todo: era un curioso de primera. A veces también era ruidoso.

La Melcocha y la Niña.

La Melcocha y la Niña descansando sobre el tejado.

La Melcocha era hijo de la Niña. Se llevaban muy bien al principio; pero eso cambió cuando la Melcocha creció y en uno de esos períodos de celo en que entran los gatos, intentó, sin éxito, tener una relación incestuosa con su madre. Desde entonces la Niña no soportaba ni verlo. Era un ambiente tenso el que había entre ellos todo el tiempo.

La Melcocha se iba de parranda por las noches y casi siempre regresaba por las mañanas, sediento y hambriento, anunciando su llegada con maullidos que parecían decir: «¡ya vine, ya llegue!».

No puedo olvidar que la Melcocha salió en dos videos que hicimos con Érika: SOLEDAD y EN LA INTIMIDAD. En Soledad sale primero cuando tenía como 1 año de edad y al final sale siendo un cachorro de sólo unos meses de edad; en el video En la intimidad sale en los brazos de Érika.

Pasamos buenos momentos junto a la Melcocha, porque era un gato cariñoso y siempre andaba cerca de lo que estábamos haciendo.

Un día la Melcocha enfermó gravemente. Lo llevamos donde el veterinario, quien le recetó unos medicamentos y mejoró después de un par de días. Dos semanas después recayó nuevamente; pero esta vez la Melcocha se fue de la casa durante cinco días. Estábamos preocupados por él y todos los días nos preguntábamos qué se habría hecho. Después de cuatro días de no verlo, pensé que quizás lo habrían envenenado, como suelen hacerlo sin consideración algunos vecinos, o que la enfermedad lo había vencido y habría muerto solo quién sabe dónde.

Una mañana de invierno, en la que si no estaba lloviendo copiosamente, estaba lloviendo “cernidito”, escuché unos débiles maullidos en la calle. Salí a ver y era la Melcocha. Estaba en un estado deplorable. No tenía fuerzas para beber agua ni comer. Llamamos al veterinario pero ya no se pudo hacer nada por él. Falleció esa misma mañana. Me conmovió el hecho que sus últimas fuerzas las haya usado para regresar a su hogar. Ya sé que los gatos son territoriales y todo eso, pero igual, me sentí muy conmovido. Era un 04 de septiembre de 2013.

La Melcocha 1

Estaba en un estado deplorable. No tenía fuerzas para beber agua ni comer.

La Melcocha 3

Érika triste, bajo una leve lluvia, al momento de enterrar a la Melcocha.

La Melcocha 4

Érika y yo lo fuimos a enterrar a un lugar bonito, con vegetación, para que sus restos abonaran las plantas. Unas lágrimas, confundidas con la lluvia, corrieron en nuestros rostros.

Texto y fotografías:

Óscar Perdomo León

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Acerca de Érika Valencia-Perdomo y Óscar Perdomo León.

Médicos.
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6 respuestas a LA MELCOCHA, EL COMPAÑERO QUE SE FUE

  1. Que linda historia de ese gato, leí una buena historia de una gata en el blog Jacintario, los animales siempre nos dan anécdotas feliz día Don Oscar 🙂

  2. marieca21 dijo:

    Esta es una noticia muy triste. Recuerdo a Melcocha con mucho cariño cuando en una de mis visitas lo vi recién nacido, a él y sus hermanitos. En otra, cuando jugaba con un ratón vivo o muerto, yo no sé. Me entristece conocer la noticia, me uno a su dolor. Sé que un animal en casa, mal conocida como “mascota”, no es otra cosa que un compañero de viaje, por lo menos, para mí, mi gato Kubrick lo es. Reciban un abrazo de consuelo. Buen viaje Melcocha.

  3. Ana Mercedes Miranda Morán dijo:

    Qué bonita y sentida narración acerca de Melcocha. Yo lo conocí y me parecía muy bonito. Lamento que su gatito se haya ido de la tierra, Dr. Perdomo, pero ahora andará corriendo por el arco iris gatuno o estará resurgiendo en colores de plantitas silvestres. De esas que son humildes, y sin embargo, muy lindas. Reciba mi pésame que es sincero. Saludos, Dr. Perdomo.

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