SEGUNDO FESTIVAL DE DANZAS TRADICIONALES DE EL SALVADOR

Detalle del escenario del Teatro Nacional de San Salvador (escenario)

En una fecha clave, emblemática por lo que representa para nuestros ancestros indígenas, 12 de octubre, fue celebrado en el Teatro Nacional de San Salvador, (en el año 2013) el Segundo Festival de Danzas Tradicionales de El Salvador, denominado “COMIZAHUAL”. La organización estuvo a cargo de la Dirección Nacional de Pueblos Indígenas y Diversidad Cultural de la Secretaría de Cultura de la Presidencia (Secultura).

Lic. Gustavo Pineda, Director Nacional de Pueblos Indígenas y Diversidad Cultural.

Lic. Gustavo Pineda, Director Nacional de Pueblos Indígenas y Diversidad Cultural.

Esta tarde singular inició con la proyección del video “El Tigre y el Venado”, que recoge la vida y hechos de don Marcelino Galicia, “don Chelino”, quien se dedicó a mantener la tradición de la danza que da nombre al video, en la región de Tacuba. Muy interesante la vida de este personaje, un campesino de escasísimos recursos económicos, quien hablaba Nahuat, y que a sus 102 años todavía era parte importante en la enseñanza de la música que acompaña a esta danza, con pito y tambor. Además, era un sobreviviente de la masacre de indígenas que realizó el General Maximiliano Hernández Martínez, en 1932. Fue importante conocer los recuerdos que tenía don Chelino acerca de este suceso. Y lo excelente del video es que recogió la vida y obra de don Chelino narrada por él mismo, de una manera natural, sencilla. Don Chelino falleció a los 104 años de edad, pero dejó su recuerdo perdurable.

Nahuablante de Santo Domingo de Guzmán

Arriba y abajo: nahuablantes de Santo Domingo de Guzmán.

Nahuablante de Santo Domingo de Guzmán 1

La muestra de las danzas tradicionales (son bailes ceremoniales ejecutados por los propios miembros de una comunidad como parte de una tradición cultural), inició con cantos en Nahuat por miembros de la comunidad de nahuablantes de Santo Domingo de Guzmán. Luego, se presentaron los Historiantes , también de Santo Domingo de Guzmán, conocidos como Moros y Cristianos, quienes su danza la ejecutan en honor de la Virgen de la Asunción. Igualmente magníficos estuvieron los Historiantes de Izalco.

Tocado y peluca

Tocado y peluca.

Historiantes llamados tambien Moros y Cristianos

Historiantes, conocidos también como Moros y Cristianos.

En seguida, vino el Baile de los Pastores (Nahuizalco), que únicamente salen para la época de Navidad y Año Nuevo, en lugares especiales como la Cofradía del Niño Dios, por ejemplo. Son llamados Machines o Micodioses. Muy bueno es que en estas danzas participan niños, jóvenes y adultos.

Las Pastoras de San Benito, cantaron y bailaron

Las Pastoras de San Benito, cantaron y bailaron.

Las Pastoras (aunque también intervienen personajes hombres) en plena actuación.

Las Pastoras (aunque también intervienen personajes hombres) en plena actuación.

Luego, se continuó con los grupos denominados Afro descendientes, del oriente del país. El baile de los Tabales, de Ereguayquín (en Usulután), es muy simpático. Lo hacen en honor de San Benito de Palermo (Santo negrito) e inicia con unas letanías. La señora que las leyó y cantó lo hizo con excelencia. Luego, hombres y mujeres danzan con unos pañuelos, y por último bailan música popular, como cumbias. En esta parte invitaron a personas del público a subir al escenario para bailar con ellos. Se acompañan de conjunto de cuerdas. Con respecto a las letanías, algunas podrán parecer irreverentes, pero las dicen con tanta gracia que caen simpáticas. Por ejemplo:” San Benito es mi hermanito, y yo lo quiero porque es negrito”; “ San Benito, meneá tu cadera. No la menea porque es de madera”; “ San Benito, meneá tu culito. No lo menea porque es de palito”.

Gran alegría con Los Tabales

Gran alegría con Los Tabales.

Continuaron Las Pastoras de San Benito, (San Rafael Oriente), cantan y bailan en honor también de San Benito de Palermo. Las muchachas se visten con trajes blancos o azules, y lo adornan con una banda celeste y sombreros. Los jóvenes van con pantalón oscuro, camisa blanca y sombrero.

Sanjuaneada de Conchagua.

Sanjuaneada de Conchagua.

De La Unión vino La Sanjuaneada de Conchagua, baile que dicen no conocer el año en que llegó al lugar, ni quién la llevó, pero aseguran que tiene unos 500 años de historia. La bailan en honor de Santiago Apóstol (julio) y de San Sebastián Mártir (enero). Es peculiar que el hombre que se disfraza de “vieja” lo hace con un vestido muy colorido, y lleva máscara negra, al igual que sus dos acompañantes.

La Yegüita de Chilanga.

La Yegüita de Chilanga.

Simpática es también la danza conocida como “la Yegüita de Chilanga”. También se baila en Guatajiagua, Chirilagua y Torola. Intervienen tres danzantes: uno, ataviado con un arnés que semeja una yegua, y se lo cuelga de los hombros, y dos indígenas más, vestidos con el antiguo traje de cotón y pantalón flojo, blancos. Éstos van con unas varas de madera y bailan; en cierto momento se traban como en una pelea con las varas, pero la yegüita, que se mantiene vigilante al bailar, corre a desapartarlos. La yegüita es un elemento pacificador. Los Emplumados de Cacaopera no faltaron, con sus peculiares tocados de plumas en la cabeza.

La Partesana de Yucuayquín.

La Partesana de Yucuayquín.

Y se finalizó con La Partesana, de Yucuayquín (La Unión). Se acompaña de tamborcito y pito. La partesana es danza guerrera de origen Lenca. Algunos de los que bailan llevan unas lanzas largas, terminadas en colochos y punta metálica. Es la partesana. Tiene forma de cruz. Quienes la portan .se visten con una especie de falda. En cierto momento, es lanzada hacia arriba y la cachan con algunas evoluciones. Luego interviene un numeroso grupo de indígenas que dan vueltas alrededor de los guerreros, pero de forma burlona. Y así finalizaron las presentaciones.

Bello escenario del Teatro Nacional.

Bello escenario del Teatro Nacional.

Lo que nos agradó, además de las danzas propiamente dichas, es que participan personas de toda edad, hasta niños, que son los relevos que tomarán el estandarte de este tipo de actividades culturales, propias de sus comunidades, y que ojalá no las dejen morir.

Texto y fotografías:

Ana Mercedes Miranda Morán

Acerca de Érika Valencia-Perdomo y Óscar Perdomo León.

Médicos.
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