CUANDO LUIS ME PUSO A PENSAR Y SENTIR. Recordando a Luis G. Valdivieso

Luis G. Valdivieso. Foto por Óscar Perdomo León

El pasado 18 de febrero de 2014 falleció el cineasta Luis G. Valdivieso. Estas palabras que siguen, sobre este extranjero que hizo tanto por El Salvador, quieren ser un humilde homenaje en su memoria.

A principios del año 2005 vi por el canal 10 de televisión al cineasta español Luis Gómez Valdivieso (1948-2014) hablando sobre un taller de Guión Cinematográfico que se proponía iniciar. Fue como si una luz se hubiese encendido dentro de mi cabeza. No dudé ni un segundo en tomar la decisión de asistir al mencionado taller. Pensé inmediatamente en el cine y en como el séptimo arte combinaba algunas de las cosas que más amo en el mundo: la música, la literatura y las imágenes. (Aunque mi vida es la Medicina, el mundo del cine y los videos siempre me ha atraído mucho. Así que hacer algunos cortometrajes, ha sido para mí un pasatiempo muy divertido, que ha llenado mucho mi corazón.)

Teníamos clases dos veces por semana. El Taller de Guión se realizó en dos locales diferentes. El primero fue una hermosa casa a más o menos 100 metros al poniente de El Salvador del Mundo, era la casa del ex patronato pro-patrimonio cultural, en la senda florida sur, atrás de la AFP CONFIA. En esa casa está ahora el museo FORMA.  Luego nos tuvimos que mudar y terminar el curso en el edificio Carbonell, que está en el pasaje del mismo nombre, contiguo a Mexicana de Aviación, a la altura del bulevar Manuel Enrique Araujo.

El taller estuvo dirigido, como ya lo había mencionado, por Luis G. Valdivieso. Al conocerlo la impresión que llegué a tener sobre él fue que era un hombre ordenado y dedicado a lo que más le gustaba. Recuerdo que pensé: “El cine es su mundo”. Su manera de hablar era directa, pero sin llegar a ser rudo. Tenía un discurso que mantenía la atención de todos los que estábamos a su alrededor.

Luis había trabajado durante algunos años aquí en El Salvador organizando la videoteca de la Universidad Centroamericana UCA y dictando cursos sobre cinematografía. También había trabajado durante algún tiempo en Nicaragua. Mucho después fue el responsable del Taller de Cine y Televisión de la Escuela de Comunicaciones Mónica Herrera.

Luis sabía cómo enseñar. La pedagogía la traía en la sangre. Durante el curso fue en todo momento muy abierto al diálogo y estuvo dispuesto a ayudarme con el guión, a darme respuestas a las dudas, a brindarme enseñanzas generales sobre cómo hacer un libreto y nunca se olvidó de hacerme ver los detalles que pueden ser la diferencia crucial en una película.

A mi manera de ver, el taller se trataba principalmente de tener uno mismo la experiencia de escribir y dirigir un cortometraje. Era algo parecido a hacer el amor. Hasta que lo siente y lo hace uno mismo, hasta entonces se da cuenta en realidad de qué se trata la experiencia.

Hablando con los muertos 1

Mientras rodábamos mi cortometraje “Hablando con los muertos”. Teníamos una sola lámpara y a veces los mismos actores ayudaban con la luz.

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“Lo primero que tiene que hacer un guionista es pensar”, nos dijo un día Luis.

Y traté de pensar mientras escribía. Una cosa a la que me mantuve fiel al momento de escribir el guión fue en tratar de conservar la forma de hablar de los salvadoreños, con sus acentos y sus modismos. Estoy convencido que el lenguaje es una de las cosas más  fuertes que nos dan identidad. Es algo así como decir que somos salvadoreños porque hablamos como hablamos. Y es algo que también he tratado de mantener dentro de mis novelas y poemas. Esa forma, por ejemplo, de conjugar los verbos en segunda persona, como “tenés”, “mirá”, “caminás”, etc. tan característica de los salvadoreños.  Sin mencionar el pronombre de la segunda persona en singular: “vos”, por mencionar sólo unas pocas. En una novela se pierde un poco el acento del idioma; pero en una película se lo puede escuchar clara y cristalinamente, lo cual es una ventaja que me atrae fuertemente.

Una cosa muy importante es que cuando se hace un guión se debe pensar mucho en las imágenes. El guión debe ser un documento muy visual, es decir, que cuando se lo lea, debemos ver  las imágenes  en nuestra cabeza.

Otra cosa que aprendí desde el principio es que el guión, por muy bueno que sea, es sólo una guía para realizar el rodaje. Durante el proceso de hacer el cortometraje hay circunstancias que hacen que uno cambie de parecer para imaginar de una u otra forma una escena. O se presentan eventos que lo obligan a uno a cambiar el ambiente de la escena o incluso a variar diálogos y acciones.

Hablando con los muertos 2

“Roberto, y cuando decís que pensás en mí… ¿es sólo una frase trillada o en qué pensás?”. Grabando la escena del interior del vehiculo. La cámara entraba a través de la ventana del carro.  El sol era intenso ese día. Yo siempre me mantenía con el guión bajo el brazo por cualquier consulta que surgiera.

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“¿A qué va la gente al cine, a pensar o a sentir?”, nos preguntó, en una ocasión, Luis.

Este puede ser un punto crucial. A mí me parece que a las dos cosas. Pero un 20 % a pensar y un 80 % a sentir. El enfoque que se le dé a la película dependerá de cada realizador.

Un guionista puede esforzarse mucho en transmitir al gran público las emociones que él siente, junto a sus ideas y puntos de vista; pero es algo un poco más complejo, porque si el director o los actores no captan y reflejan en las imágenes esas emociones e ideas, entonces el esfuerzo del guionista habrá sido en vano. Y esto sin mencionar que, por otro lado, está el factor público-espectador; si los símbolos o referencias que use el cineasta para darse a entender no están previamente en el cúmulo de conocimientos del receptor, la comunicación se habrá perdido.

Pero creo que conmover al público es una de las cosas más difíciles para un cineasta.  No importa si es terror, risa o llanto, la empatía, entre la historia que se cuenta y el espectador que recibe el mensaje, es fundamental.

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En retrospectiva, yo veo a Luis G. Valdivieso como una persona que dejó conocimientos y alegrías a muchos salvadoreños. ¡Cómo necesitamos a este tipo de personas en nuestro país!

Luis: tu huella ha quedado indeleble en El Salvador. Siempre te recordaremos.

Hablando con los muertos 4

Los cuatro guionistas que rodamos nuestros cortometrajes al final del taller (de izq. a derecha): Raúl Sanabria, Beatriz Nájera, Claudia Barrientos y yo. Al fondo se alcanza a ver a Luis G. Valdivieso. Los cortos fueron estrenados en La Universidad de El Salvador.
Texto:

Óscar Perdomo León

Fotografías tomadas por:

Renato Flores, Romeo Teos y Óscar Perdomo León

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El “hasta pronto” de El Salvador al cineasta Luis G. Valdivieso – El Faro
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La Prensa Grafica – Fallece el cineasta español Luis Valdivieso
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Luis Gómez Valdivieso

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ISSUU – CÓMO SE RODÓ “HABLANDO CON LOS MUERTOS” by Óscar Perdomo León

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Primera parte. Cortometraje HABLANDO CON LOS MUERTOS.
HABLANDO CON LOS MUERTOS cortometraje de ficción primera parte.mp4 – YouTube

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Segunda parte. Cortometraje HABLANDO CON LOS MUERTOS.
HABLANDO CON LOS MUERTOS segunda parte – Vìdeo Dailymotion

Acerca de Érika Valencia-Perdomo y Óscar Perdomo León.

Médicos.
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